Se considera a Chiqui Tapia como una "mancha venenosa" para la institución del fútbol argentino, utilizada para ocultar la corrupción en la AFA. Se advierte que la gente ya no naturaliza estas situaciones y la justicia, incluyendo la de Estados Unidos, debe investigar.
Se destaca la inteligencia de Tapia al utilizar el avión privado y organizar los festejos del Mundial simultáneamente, buscando capitalizar la popularidad de la Selección Argentina para afrontar las investigaciones judiciales.
Se menciona que el miedo a las repercusiones judiciales parece haberse roto, y que la indignación generada por casos de corrupción en la AFA podría impulsar las investigaciones.