Se califica el caso de Agostina como "raro" y se cuestiona la actuación del poder judicial. Se sugiere que la banda involucrada podría no ser tan expuesta públicamente y que aprovechó la situación para desvincularse.
Se especula sobre la posibilidad de que el caso esté relacionado con narcotráfico, y se compara la situación de Córdoba con Rosario, expresando temor por la seguridad.
Se hace un llamado al gobernador para que intervenga y a la provincia para que se declare en emergencia, sugiriendo que el presidente podría tomar el mando si hubiera voluntad política.