Periodistas se acercan al kiosco "Adorni", presuntamente el lugar donde Barilier dijo haber comprado cigarrillos. El encargado del kiosco, aunque inicialmente dudoso, reconoce a Barilier como cliente ocasional.
Sin embargo, el empleado no recuerda haberlo visto el sábado por la noche y afirma que su compañero tampoco mencionó nada inusual. Este testimonio contradiría la versión de Barilier sobre su paradero y actividades.