A pesar de la celebración oficial por la baja de la inflación, las ventas mayoristas y en supermercados experimentan una caída, priorizándose las compras diarias en comercios de cercanía.
El consumo se enfoca en servicios, cuyos precios aumentan constantemente, mientras que las grandes compras mensuales han desaparecido. Muchas personas recurren al endeudamiento con tarjeta para adquirir lo necesario, evidenciando dificultades económicas crecientes.
Se revela que una pareja de jubilados necesita un millón y medio de pesos para vivir, un dato que subraya la severa crisis económica que atraviesa el país.