El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, instó al diálogo a los sectores que bloquean las carreteras, incluyendo la Central Obrera Boliviana, advirtiendo que cuenta con instrumentos constitucionales para actuar. Paz promulgó una ley que elimina restricciones a la intervención de las Fuerzas Armadas en conflictos internos, en medio de bloqueos que exigen su renuncia y que ya llevan 22 días.
Bolivia atraviesa la cuarta semana de protestas, marchas y bloqueos de carreteras. Las demandas iniciales por el problema de la gasolina se han masificado, con sectores sociales que denuncian falta de representación gubernamental.
La crisis económica y el descontento social han generado una ola de bloqueos y marchas que tienen cercada a La Paz y El Alto. Choferes y ciudadanos esperan durante horas o días para conseguir combustible, y denuncian la mala calidad de la gasolina que daña los vehículos.
La situación afecta a microempresarios, quienes generan ocho de cada diez empleos. Artesanos y choferes reflejan los efectos de una crisis que escaló de un reclamo sectorial a una crisis política y social generalizada. El analista Marcelo Arequipa señala que las demandas han escalado hacia la presidencia ante la inacción de los ministros.