Andrea expresó su indignación en Gran Hermano ante el incidente de las galletas sin gluten, enfatizando que la salud no es un juego y que la celiaquía es una condición seria. Señaló que Tati Luna restó importancia al hecho, incluso deseándole que nunca tenga una enfermedad y llamándola "resentida".
Andrea comparó la situación con otras dinámicas de la casa, donde los participantes se adaptan a las necesidades de otros, como permitirles comer fideos, pero recalcó que jugar con la salud es inaceptable.
La participante argumentó que si bien la convivencia implica adaptación, hay límites que no deben cruzarse, especialmente cuando se trata de la salud de las personas. La discusión se centró en la falta de respeto y la minimización del problema por parte de Tati Luna.