Se abordó la problemática de los límites en la educación de los adolescentes, comenzando en el hogar y extendiéndose al ámbito escolar, donde la autoridad parental parece diluirse.
Se enfatizó la importancia de la comunicación familiar sobre temas legales y delictivos, ya que muchos jóvenes desconocen la diferencia entre un juego y un delito, obteniendo información a través de terceros.
Se explicó que acciones como el acoso, las amenazas o el daño a la propiedad pueden constituir delitos, y que la ley penal juvenil, próxima a implementarse con una rebaja en la edad de imputabilidad a los 14 años, traerá consecuencias más severas.
Se advirtió que incluso participar en juegos peligrosos o filmar peleas ajenas puede acarrear causas penales, y se instó a los padres a conversar con sus hijos sobre la responsabilidad legal, ya que la justicia comenzará a actuar donde los límites familiares fallan.