Un segmento abordó el conflicto entre vecinos por ruidos molestos. Jóvenes que realizaban previas y fiestas cerca de un edificio generaron quejas de una residente, quien llegó a arrojarles agua.
Se debatió sobre los límites del ruido y los horarios permitidos, con testimonios de personas que han experimentado situaciones similares en sus edificios. Se mencionó la dificultad de regular el volumen de la música y la falta de claridad en las normativas.
Un relato particular recordó un incidente ocurrido a las 3 de la mañana, donde un vecino insistente logró que bajaran la música alta. La conversación derivó en anécdotas sobre ruidos molestos y la convivencia vecinal, destacando la importancia de respetar los horarios y el descanso.