La situación en Bolivia se mantiene en máxima tensión, con cortes de ruta y protestas que afectan el abastecimiento de alimentos, oxígeno medicinal e insumos médicos.
Los manifestantes reclaman al gobierno mejoras en el suministro de combustible y el cumplimiento de compromisos, dando un plazo de 48 horas al presidente Rodrigo Paz.
La crisis humanitaria se agrava por la falta de insumos críticos como el oxígeno, esencial para pacientes en terapia intensiva, mientras el gobierno parece carecer de capacidad de diálogo.