El Parque Nacional Sierra Nevada de Santa Marta, un codiciado destino turístico en Colombia, se ve ahora amenazado por la presencia de grupos paramilitares. Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), de origen paramilitar, controlan las rutas del narcotráfico, explotan oro ilegalmente y extorsionan a negocios locales y comunidades indígenas.
Este resurgimiento de la violencia ocurre a pesar del acuerdo de paz de 2016 con las FARC. El presidente Gustavo Petro intentó una política de "paz total" para desarmar a los grupos armados, pero los paramilitares continúan dominando la región, mientras el Clan del Golfo, el mayor cartel de Colombia, disputa el territorio.
Las comunidades indígenas, que representan el 95% de la población en algunas áreas, viven con miedo ante la violencia, ya que los paramilitares irrumpen en lugares sagrados rompiendo un equilibrio ancestral. La situación afecta también al turismo, principal sustento de la región, con hombres armados y controlando accesos, cobrando entradas a turistas y afectando la tranquilidad que el visitante busca.