El presidente Javier Milei adoptó un tono conciliador y "zen" al referirse a las declaraciones del obispo García Cuerva, evitando la confrontación. Esta moderación se interpretaría como una estrategia para no entorpecer una posible visita del Papa León XIV a Argentina en noviembre.
El gobierno busca asegurar la visita papal, que requeriría confirmación del Vaticano, y evitar fricciones con la Iglesia. Esta postura se alinea con la necesidad de fortalecer el apoyo interno, especialmente ante las elecciones en Estados Unidos y la posible influencia de Donald Trump en la política económica argentina.
La hipótesis es que Milei está cuidando el vínculo con la Iglesia para obtener un impulso adicional para su gestión, en un contexto internacional y nacional complejo.