Tras el levantamiento de restricciones de acceso a Internet en Irán, se reveló una creciente ola de indignación popular por la inflación de los precios de los alimentos.
Los iraníes denuncian aumentos anuales alarmantes en productos básicos como aceite vegetal, pollo y arroz, expresando su insatisfacción y falta de paciencia.
El gobierno iraní atribuye la situación a Estados Unidos, mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había alentado previamente el cambio de régimen.