Las acciones de Ferrari cayeron más de un 6% en la Bolsa de Milán tras el anuncio de su primer modelo eléctrico, previsto para 2027. La pérdida borró cerca de 4.000 millones de euros y refleja la cautela de los inversores ante la transición de la marca, que busca adaptarse a regulaciones ambientales europeas.
El nuevo Ferrari eléctrico, que se fabricará en Maranello, tendrá un precio estimado de 500.000 euros. Analistas advierten que el mercado de ultra lujo podría resistirse a este cambio radical, generando incertidumbre sobre el prestigio y la rentabilidad de la marca en la era eléctrica.