Las acciones de Ferrari sufrieron su mayor caída en ocho meses tras anunciar su primer modelo eléctrico, previsto para 2027, con un precio estimado de 500.000 euros.
La transición de la marca hacia un vehículo sin motor de combustión generó cautela en los inversores, provocando una caída superior al 6% en la bolsa de Milán y borrando cerca de 4.000 millones de euros. Analistas advierten sobre la posible resistencia del mercado ultra lujo a este cambio radical.