El segmento continúa la reflexión sobre la "Presencia de Dios", enfatizando que esta reside en cada creyente y en la iglesia activa. Se relatan ejemplos bíblicos para ilustrar el poder de esta presencia.
Se narra la historia de Eliseo, quien, en presencia de Dios a través del ayuno y la oración, vio cómo las fuerzas divinas superaban al ejército sirio que los asediaba. También se menciona a Sansón, cuya fuerza y victorias contra los filisteos se atribuyen a la presencia de Dios mientras vivía en obediencia.
Finalmente, se eleva una oración pidiendo que la presencia del Espíritu Santo acompañe a quienes buscan a Dios con sinceridad y humildad, para que puedan cumplir su propósito divino.