Estados Unidos ha intensificado la vigilancia aérea alrededor de Cuba, realizando más de 20 misiones de reconocimiento en los últimos meses, algunas a menos de 64 kilómetros de la isla.
Esta operación coincide con un período de alta tensión entre Washington y La Habana, marcado por nuevas sanciones, el bloqueo de envíos de petróleo y una ofensiva política de la administración de Donald Trump. Expertos sugieren que la visibilidad pública de estas misiones busca enviar un mensaje político y presionar al gobierno cubano.
La ofensiva aérea se produce mientras la administración Trump ha impuesto más de 240 sanciones contra Cuba y bloqueado los envíos de petróleo desde febrero.