Una doctora generó controversia al afirmar que solo existen dos sexos, argumentando que no se puede obligar a creer que alguien es mujer por autopercepción si biológicamente no lo es. Fue criticada por considerarse "esencialista" y "biologicista".
La doctora aceptó que las personas se autoperciban como quieran y se vistan como deseen, pero no está de acuerdo con que se les imponga la idea de ser mujer o que ocupen espacios exclusivos para mujeres (cárceles, deportes, etc.) basándose en esa autopercepción.
Aclaró que, a título individual, le diría "María" a una persona que se autopercibe así, pero no la registraría como de sexo femenino, ya que considera que eso elimina la definición biológica del sexo femenino y lo convierte en una mera autopercepción.