Se inicia un debate sobre la caída de la natalidad en Argentina y a nivel mundial, desmintiendo la idea de que el aborto sea la causa principal en el país, ya que la tendencia decreciente es anterior a su legalización.
Se critica al presidente Javier Milei por atribuir la baja natalidad a figuras como Débora Plaja y por sus declaraciones consideradas "estupidez total". Se cuestiona la hipocresía de los libertarios, quienes promueven la formación de familias pero no tienen hijos.
Se introduce la perspectiva de Ramiro Marra y Martín Tetaz, quienes plantean que una menor tasa de natalidad no necesariamente es negativa y que la preocupación por el crecimiento poblacional podría ser infundada, especialmente en el contexto de la automatización y la potencial reducción de puestos de trabajo.