Se cuestiona la gestión de Milito al frente de Estudiantes de La Plata, señalando que está atrapado en una telaraña de manejo del club como si fuera un partido político y que ha perdido el sentido de la realidad, especialmente tras echar a un jugador que nunca quisieron.
El semestre de Estudiantes es considerado malo y Milito, a pesar de su vínculo con el PRO y su entorno de CEOs, se encuentra cuestionado.