Se planteó que la UOM busca disciplinar y debilitar a los trabajadores mediante medidas ejemplificadoras para que nadie se atreva a pelear contra el "poder real". Se criticó el modelo actual de "desindustrialización" en contraposición al modelo "industrialista" anterior.
Se describió el discurso actual como un "hartazgo de lenguaje", una "destrucción del lenguaje" o una "reducción del lenguaje a su unidad mínima que es el insulto". Se afirmó que esta estrategia busca generar un "máximo efecto" con "máxima economía".