Se critica la idea de que la economía pueda ganar una elección, comparándola con la "prostitución" donde la plata compra voluntades y se pierde la dignidad.
Se advierte que si existen figuras como Adorni en el gobierno, se puede recurrir a repartir dinero para acallar las críticas, lo cual considera inaceptable. Se menciona que Caputo habla de economía y política, y que esto es un mal síntoma.