Cari Gao relata su dura experiencia al contraer COVID-19, que la llevó a estar 12 días intubada y 15 días en coma, requiriendo pronación y un mes de internación. La enfermedad le dejó una marca facial, producto de la intubación y ataduras necesarias para su supervivencia, que requirió una intervención quirúrgica para reducir su tamaño.
A pesar de la gravedad, Gao se considera una sobreviviente, destacando que fue la única de nueve pacientes con COVID en terapia intensiva que se recuperó. Agradece a Dios y a la fe cristiana por su sanación, creyendo en los milagros y la energía positiva enviada.