Se presenta un panorama sombrío de la economía argentina, describiéndola como "en coma y conectada a un respirador artificial". Se reporta un aumento en el cierre de empresas, una caída en los salarios y un nivel de actividad económica por el suelo.
A pesar de estas cifras, se menciona que la economía estaría un 11% arriba de cuando asumió la actual administración. Sin embargo, se contrasta esto con la caída del 5,1% en las ventas de supermercados, tildando la situación de "catástrofe".