Las arrugas y la apariencia de cansancio en el rostro pueden ser señales de procesos internos como el estrés, la ansiedad y la inflamación crónica, más allá de la simple pérdida de colágeno.
La doctora Karina Ramírez explicó que estos factores repercuten en todo el organismo, manifestándose en la piel con rasgos caídos, flacidez, deshidratación y ojeras. La inflamación crónica acelera el envejecimiento de la piel al aumentar los componentes inflamatorios en el cuerpo.
Para combatirlo, se recomienda una alimentación balanceada, actividad física y la incorporación de suplementos como Woodskin, que aporta colágeno biodisponible, biotina, ácido hialurónico y vitamina C. Estos componentes ayudan a mejorar la firmeza, hidratación y calidad de la piel, pelo, uñas y articulaciones.