En el Barrio El Libertador, partido de 3 de Febrero, vecinos enfurecidos demolieron un búnker narco tras el asesinato de Carlos Cañiza, un joven que fue a cobrar una deuda de comida vendida por su madre a los integrantes de la banda.
Los vecinos denuncian complicidad policial y zona liberada, afirmando que la policía no actuó ante la situación y que los narcos operaban con impunidad. La madre de la víctima, María Luján, relató que los delincuentes la amenazaron de muerte tras la demolición del búnker.
La banda, liderada por Darío Gómez alias "Viruta" y conformada por familiares y otros "soldados", se dedicaba al narcomenudeo en la zona. Se exhibieron imágenes de armas de guerra y gran cantidad de municiones que poseían los delincuentes, evidenciando su poderío.
La acción de los vecinos representa un acto de justicia por mano propia ante la desesperación y la falta de seguridad. Se destaca la valentía de María Luján, madre del joven asesinado, quien a pesar de las amenazas, se expuso para denunciar los hechos y enfrentar a los responsables.