Un ensayo clínico aleatorizado desarrollado por el Centro Médico de la Universidad de Rochester reveló que el yoga suave y restaurativo puede ser un aliado eficaz para combatir las secuelas crónicas del cáncer sin necesidad de incorporar nuevos medicamentos.
El estudio, cuyos resultados se difundieron de cara al Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, determinó que apenas cuatro semanas de práctica regular de yoga y técnicas mente-cuerpo son suficientes para reducir drásticamente el cansancio extremo, el insomnio, el estrés y la ansiedad en pacientes oncológicos tras recibir el alta médica.
La investigación se llevó a cabo sobre 400 adultos sobrevivientes de cáncer que no tenían experiencia previa en yoga. Se sometieron a tres sesiones semanales de técnicas mente-cuerpo, incluyendo yoga jata, movimientos restaurativos, ejercicios de respiración consciente y mindfulness. Al cabo de un mes, los cuestionarios estandarizados reflejaron mejoras significativas en variables críticas de su estado de salud.