Se aborda el caso de Hilda Horwitz, ex-mujer del remisero Centeno (quien escribió los cuadernos de la corrupción), presentándola como una "testaferro inesperada".
Se revela que Horwitz ya había mencionado los cuadernos y las actividades de su pareja en un expediente anterior, mucho antes de que se conociera la existencia de las bitácoras.
Durante la audiencia, la fiscal Fabiana León le preguntó a Horwitz si había visto los cuadernos y qué había hecho con documentos que probaban su rol en el entramado financiero de su esposo.