Se critica duramente la difusión de un mapa de Argentina generado por inteligencia artificial que presentaba errores graves, como la falta de una provincia y deformaciones geográficas. El hecho generó vergüenza y fue retirado por el propio presidente.
Se cuestiona la falta de disculpas oficiales y se señala la pasividad de los legisladores de Tucumán, quienes votan todo sin que se reconozca la existencia de su provincia. Se compara la situación con otros errores geográficos en la propaganda oficial, como la Provincia de Santa Fe o Jujuy.
Se reflexiona sobre la imagen de "Argentina atrofiada" que se proyecta, cada vez más pequeña para la mayoría y más grande para los poderosos, y se advierte sobre el peligro de la inteligencia artificial mal utilizada como herramienta de propaganda.