Ucrania lanzó una campaña de ataques con drones de medio alcance para cortar el corredor terrestre ruso hacia Crimea y afectar la logística del ejército enemigo. Las incursiones incluyeron bombardeos del Cuerpo Azov en rutas cercanas a Mariúpol, a 160 kilómetros del frente, logrando destruir decenas de vehículos rusos cargados con combustible y municiones.
El objetivo de estos ataques es mermar la capacidad de abastecimiento de Rusia y frenar sus operaciones ofensivas y defensivas en la zona.