Se genera un tenso debate entre Esteban y Francisco sobre la toma del Colegio Nacional de Buenos Aires. Esteban cuestiona la medida, argumentando que interrumpir las clases no hará que el país progrese y que el presidente Milei no respeta las instituciones. Francisco defiende la toma como una forma de protestar ante el deterioro de la educación pública y los bajos salarios docentes, mencionando que un preceptor gana 600 mil pesos y no le alcanza para vivir.
Francisco argumenta que la ley de financiamiento universitario no se cumple y que el presidente la vetó, lo cual considera ilegal. Sostiene que la educación pública es un canal de ascenso social y que los estudiantes deben defenderla. Esteban rebate que Francisco no representa a los trabajadores que se esfuerzan y que la toma no es la forma de defender la educación pública, sugiriendo que la ley se resolverá en la Corte.
El debate se intensifica al abordar la representación de los trabajadores y la legitimidad de la toma. Francisco insiste en que defienden la educación pública y a los docentes, mientras que Esteban sugiere que la medida es contraproducente y que la defensa de la educación pública no se hace tomando colegios. Se menciona que la escuela pública fue históricamente superior a la privada en Argentina.