Las sanciones económicas impuestas a Rusia por la guerra en Ucrania afectan la vida en Barentsburg, impactando la única tienda del pueblo donde todos los productos son importados desde Rusia.
La escasez se hace evidente, con productos envueltos en cinta y la limitación de pago a través de la tarjeta Spitzcoin, emitida por la empresa estatal. Las compras se descuentan directamente del salario, complicando la obtención de bienes básicos.
La empresa estatal rusa enfrenta dificultades para importar productos de Europa, debiendo buscar alternativas en Rusia, lo que ha demandado tiempo y esfuerzo para encontrar nuevos proveedores.