Rusia planea reactivar Piramida, una ciudad fantasma en Svalbard, para convertirla en un centro internacional de investigación científica junto a aliados como China e Irán.
El objetivo es reforzar la presencia rusa y ampliar su influencia en territorio europeo, modernizando infraestructuras y mejorando el transporte con conexiones directas a Rusia. Este plan busca revitalizar la que fuera la vitrina soviética del Ártico en los años 60.