Rusia destinará 30 millones de euros para renovar y modernizar sus colonias árticas, incluyendo la ciudad fantasma de Piramida, con el objetivo de reactivarla y convertirla en un centro internacional de investigación científica junto a aliados como China e Irán.
Este plan busca reforzar la presencia rusa y ampliar su influencia en territorio europeo, modernizando infraestructuras y mejorando el transporte, con conexiones directas a Rusia.