La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo ha causado más de 200 muertes, y las autoridades sanitarias luchan por contener su propagación.
A pesar de la prohibición de grandes reuniones, incluyendo servicios religiosos, algunos fieles en Buñuel continúan asistiendo a la iglesia, buscando paz en medio de la crisis y tomando medidas preventivas como el uso de tapabocas y distanciamiento social.
Los funerales representan un alto riesgo debido a la alta carga viral en los cuerpos de los fallecidos por ébola, los cuales son transportados bajo supervisión de la Cruz Roja y escoltados por la policía.
La Organización Mundial de la Salud ha elevado la calificación del brote a "muy alto" en la República Democrática del Congo, aunque el riesgo de propagación mundial se mantiene bajo.