La República del Congo atraviesa una situación caótica debido a la propagación de un brote de ébola, que ya ha causado 220 muertes sospechosas.
La Organización Mundial de la Salud calificó la situación como una epidemia extremadamente grave. El país enfrenta dificultades adicionales por ataques sospechosos y un clima de desconfianza social, sumado a la escasez de recursos médicos.
Se registraron al menos tres ataques en el noreste del país, incluyendo dos contra un mismo hospital del que escaparon pacientes. La violencia complica las tareas de contención del virus altamente letal.