Se generó un fuerte debate sobre la moralidad de las medidas de ajuste implementadas por el gobierno, especialmente aquellas que afectan a sectores vulnerables.
Mientras algunos argumentan que el ajuste es necesario y que no implica ser "hijo de puta", otros sostienen que hay límites y que medidas como quitar el subsidio de transporte a niños con cáncer o personas con discapacidad son inmorales y deshumanizantes.
Se criticó la priorización de ciertos gastos y beneficios para funcionarios y jueces, mientras se recortan derechos básicos para los más necesitados. La discusión se centró en la falta de empatía y la deshumanización del accionar gubernamental, cuestionando si estas políticas realmente responden a la voluntad popular o a intereses particulares.