Se analiza una nueva encíclica papal centrada en la inteligencia artificial y su impacto ético en la sociedad. La encíclica, de 111 páginas, aborda la necesidad de un uso ético de la tecnología y defiende la esencia humana frente a la omnipresencia de los algoritmos.
Se destaca la influencia de figuras como el CEO de Anthropic, Chris, y se menciona que la encíclica actualiza la doctrina social de la Iglesia, haciendo referencia a papas anteriores y a pensadores como Tolkien. Se advierte sobre el riesgo de que la inteligencia artificial pueda llevar a una "cultura del descarte" y a la desaparición de la esencia humana, la empatía y la emocionalidad.
La encíclica plantea la dicotomía entre la "Torre de Babel" (unión de pocos, soberbia) y "Jerusalén" (encuentro), y alerta sobre la "plutocracia" o gobierno de los ricos. Se enfatiza que no se trata de tecnofobia, sino de ponderar al ser humano y asegurar que la inteligencia artificial se desarrolle con ética, reconociendo quiénes la financian y regulan.