Durante una oración colectiva, se pide a Dios que paralice toda fuerza del enemigo y expulse todo mal del cuerpo, la mente y el espíritu de los presentes y televidentes.
Se mencionan diversas dolencias como cáncer con metástasis, enfermedades autoinmunes, problemas de visión, audición, respiratorios y cardíacos, ordenando su salida en el nombre de Jesús.
La oración abarca también males digestivos, secuelas de accidentes o violencia, y problemas ginecológicos y urológicos, determinando la expulsión de todo mal.