Se elevó una ferviente oración por la patria, invocando ser instrumentos de paz, amor, perdón, unión, fe y esperanza.
La plegaria, atribuida a San Francisco de Asís en el 800 aniversario de su fallecimiento, pide no buscar ser consolados sino consolar, no ser comprendidos sino comprender, y no ser amados sino amar, recordando que dando se recibe y perdonando se alcanza el perdón.
Se enfatizó que la oración busca cultivar la amabilidad y desarmar el lenguaje de odio, promoviendo la esperanza y la paz en las comunidades.