Se critica duramente a Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural, por sus declaraciones sobre el aumento salarial a su empleada doméstica, Elsa. Pino utilizó el caso de Elsa para ejemplificar cómo el sueldo no rinde, en lugar de abogar por un aumento salarial que le permitiera a ella cubrir sus necesidades.
Se introduce el concepto del "índice Elsa" para medir la capacidad de la empleada doméstica para llegar a fin de mes, evidenciando la precariedad de su situación. Se cuestiona la lógica de Pino al no considerar que un sueldo bajo es la razón principal por la que no le rinde el dinero.
Se expone la incongruencia de Pino al culpar al gobierno por la situación económica y no asumir su propia responsabilidad como empleador de aumentar el sueldo de su trabajadora, a pesar de que los valores de las tareas domésticas están establecidos por ley.