Javier Milei decidió moderar su discurso y evitar la confrontación con la Iglesia tras la homilía del arzobispo García Cuerva, quien criticó al gobierno y aludió a "odiadores" y "terroristas del teclado" en referencia a la comunicación oficialista.
A pesar de algunas críticas menores de dirigentes de La Libertad Avanza, Milei optó por no abrir un nuevo frente de batalla, calificando la opinión del arzobispo como "razonable" y buscando un tono de diálogo.