Nicolás Márquez, biógrafo y amigo presidencial, calificó de "embrutecido, inmoral y anticristiano" al obispo García Cuerva, acusándolo de unirse con "malvivientes" y de ser un "acólito" de Juan Perón.
Márquez afirmó que la opinión de García Cuerva es precaria y solo sirve para que los argentinos de bien ratifiquen que Javier Milei está conduciendo el país correctamente. Sugirió que el obispo es un "clérigo kirchnerista" y que su crítica a la gestión presidencial es parte de una estrategia.