Se destaca la importancia de la declaración de Hilda Horowitz, quien afirmó que no escribía los cuadernos, pero que tenía en su poder los bolsos donde se guardaba el dinero.
Se subraya que tanto los bolsos como los cuadernos, que fueron exhibidos en el juicio, son pruebas concretas y no producto de la imaginación.
Se enfatiza que estos elementos son pruebas sólidas dentro del proceso judicial.