La Iglesia de San Jorge en Estambul, sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, presenta características únicas para sus clérigos, conocidos como "popes". Al asumir su rol, deben vestir rigurosamente de negro de por vida, incluso en su vida personal, y mantener una barba similar a la de Jesús.
Esta catedral, dedicada a San Jorge, ha sido sede del patriarcado desde alrededor del año 1600. A pesar de la emigración de la población greco-ortodoxa tras la caída otomana y el auge del nacionalismo turco, la iglesia mantiene su importancia simbólica y es un centro de peregrinación para los cristianos ortodoxos.
La estructura ha sido remodelada en diversas ocasiones, destacando una restauración que le otorgó una puerta neoclásica de mármol y un aspecto distintivo en comparación con otras iglesias ortodoxas de estilo bizantino. Las últimas grandes reconstrucciones incluyeron la renovación del pavimento, el sínrono y la adición de ataúdes de mármol para reliquias, con donaciones de cristianos y ortodoxos del exterior del Imperio Otomano.