La Iglesia Católica, a través de las palabras de García Cuerva, ha pintado un panorama sombrío de la situación social en Argentina, generando un debate sobre si el gobierno ha recepcionado adecuadamente estas críticas.
Algunos sectores cercanos al gobierno han intentado deslegitimar las declaraciones de García Cuerva, vinculándolo al peronismo y a figuras como Sergio Massa. Sin embargo, se argumenta que la función de la Iglesia es ser crítica y observadora de la realidad social, especialmente en lo referente a los más vulnerables.
El presidente se ha cuidado de confrontar directamente con la Iglesia, posiblemente para no entorpecer las gestiones del canciller para una visita papal al país, un evento de gran importancia política, especialmente de cara a las próximas elecciones.