Hilda Horwitz envió fotografías de los bolsos a Roberto Barata, funcionario de Julio De Vido, para que le creyera que ella tenía conocimiento de la situación.
Su intención era que Barata le diera una mano, sabiendo que ellos "hacían cosas con los bolsos", y que viera que era verdad que ella poseía al menos dos de ellos.
Se interpreta esta acción como un intento de Horwitz de sacar alguna ventaja de la información que poseía sobre los bolsos y el dinero que transportaban.