Fernanda, en medio de un proceso judicial por violencia de género, expresa su indignación ante la desinformación periodística y la subestimación de un fallo judicial a su favor. Sostiene que su ex pareja la sigue manipulando y desacreditando, incluso a través de bots en redes sociales.
Se aborda la recuperación de la cuenta de Instagram de Marcelo Tinelli, quien había sido bloqueado. Paralelamente, se discute el rol de las redes sociales como herramienta de marketing y como espacio para la expresión de emociones, pero también como fuente de odio y ansiedad. Fernanda menciona que su pericia psicológica no la define como mitómana ni psiquiátrica, y que un juez importante respaldó su caso.
El programa también toca la delicada situación de Fernanda, quien está atravesando un proceso postraumático. Se le aconseja no devaluarse y enfocarse en su recuperación, a pesar de las dificultades y la exposición mediática. Se menciona que su ex pareja utiliza terminología como "mamina" refiriéndose a su hija, lo cual ella interpreta como una forma de manipulación.