Fernanda, en medio de un proceso judicial, aclara que está bajo tratamiento no psiquiátrico y que sus pericias no la califican como mitómana. Expresa su indignación porque se subestima a la justicia y se la acusa de crear un "circo mediático". Sostiene que las redes sociales, si bien tienen aspectos negativos, también son una vía de elaboración para ella.
Se menciona que el Papa Francisco se ha manifestado en contra de ciertas prácticas relacionadas con las redes sociales. Fernanda afirma que vive de su credibilidad y que, aunque las redes pueden ser una fuente de trabajo, también pueden ser utilizadas para difamar. La conversación transita entre la defensa de su proceso personal y las críticas que recibe.