La familia de Ángela, la adolescente de 16 años fallecida en un incendio en el barrio Nueva Unión, cuestiona la versión oficial que atribuye la causa a un cortocircuito de una estufa eléctrica. Los padres afirman que la estufa no funcionaba y que el cuerpo de su hija no estaba completo, sugiriendo la posibilidad de un crimen.
La autopsia reveló que Ángela murió por inhalación de monóxido de carbono y que no presentaba heridas de terceros. Sin embargo, la familia sospecha del novio de la víctima, quien presuntamente tendría problemas de adicción a las drogas. Mencionan la aparición de un cuchillo cerca de la cama y la puerta forzada como indicios de un posible homicidio.
Bomberos sostiene que la estufa estaba enchufada y provocó el cortocircuito, mientras que la familia insiste en que no era así y que el cuerpo de la menor presentaba mutilaciones. La discrepancia entre los informes y las sospechas de la familia genera incertidumbre sobre las verdaderas causas del trágico suceso.