Hilda Orovitz, expareja de Oscar Centeno, declaró como testigo en el juicio por los cuadernos y sus dichos generaron un fuerte impacto, incluyendo una suspensión de la audiencia por llanto.
Orovitz afirmó haber sido testaferro de Centeno y puso en duda el vínculo con Basí Galupo. También confirmó haber enviado audios a Roberto Barata, quien no respondió.
La audiencia se vio interrumpida cuando se exhibieron audios de Orovitz con Miriam Quiroga, lo que provocó su llanto y la necesidad de suspender temporalmente la sesión.